jueves, 17 de enero de 2008

El otro presidente Leproso

No es Eduardo López, el impresentable presidente de Newell's, la "lepra" rosarina, sino el de la "lepra" mendocina, Daniel Vila.
Aunque a los dos podríamos buscarles muchos puntos en común como por ejemplo el "amor" por los negocios del fútbol y el control de la opinión pública a través de los medios de comunicación.
La cuestión es que el plantel de Independiente Rivadavia de Mendoza está de pretemporada en Paraná desde el domingo.
A la delegación la acompaña el presidente de la Lepra mendocina, Daniel Eduardo Vila –socio de el ex funcionario menemista José Luis Manzano–, quien habló con el Diario UNO –medio que es de su propiedad– y extrajimos parte de la nota:

—¿Por qué eligieron Paraná y Santa Fe para trabajar?
—Lo habíamos hecho el año pasado y nos trajo mucha suerte. Logramos el ascenso desde el Torneo Argentino A al Nacional B y, en esta ocasión, lo quisimos repetir, porque además nos sentimos muy bien y es como si estuviéramos en nuestra casa. La verdad es que en las dos ciudades nos han recibido realmente muy bien y estamos cómodos.
—¿Tiene establecido algún tipo de conclusión de su gestión al frente de Independiente?
—Sí. Terminamos nuestra gestión en diciembre del año pasado; el mandato terminó ahí, fue una elección por un período de dos años. Nos volvimos a presentar a elecciones, hemos presentado la lista y, en los primeros días de febrero, se va a producir una nueva elección y como somos la única lista, virtualmente seremos las autoridades para continuar con este proyecto. El balance es positivo, porque el conjunto no sólo conquistó el ascenso, sino también, a raíz del buen trabajo en divisiones inferiores, hoy tiene sus frutos. En este plantel hay varios chicos salidos del club. Hay que agregar que se logró un crecimiento en la infraestructura, se mejoró el campo de juego, la Ciudad Deportiva y se tomaron decisiones importantes a nivel dirigencial. Fuimos el primer club que implementó el derecho de admisión en el interior, tratando de erradicar la violencia de las canchas.
—Usted habla de erradicar la violencia. ¿Tienen remedio estos hechos?
—Para mí, el fútbol está en crisis. El principal motivo de esta crisis es la dirigencia, ya que somos los primeros responsables y, encima, el fútbol yace en una debacle económica, deportiva e institucional. La violencia no es casualidad, es una enfermedad importante en este deporte y, los dirigentes, tenemos la obligación de trabajar para enmendar todas estas cosas que señalo, que me perecen que están mal.
—¿Hay una solución?
—Sí, por supuesto que hay una solución, pero hace falta compromiso de parte de los dirigentes. También hace falta sinceramiento en el fútbol, se necesitan cambios estructurales, no solamente en la forma de disputa de los torneos, sino a su vez en aspectos como la inclusión o no de las sociedades anónimas, todas medidas de fondo que, hasta que no se produzcan, no concretarán cambios sustanciales en este deporte.

OPINIÓN
En su discurso Vila mezcla conceptos contradictorios como el de revisar la posibilidad de los clubes como sociedades anónimas, pero al mismo tiempo pretende erradicar la violencia; un problema social generado, entre otras cosas, por repetidos modelos económicos –como las privatizaciones– que han heterogeneizado la sociedad y la han resquebrajado hasta sus raíces mismas.
Con una privatización, el club, el lugar que formaba personas y deportistas durante todas las etapas de su vida, se transforma en una empresa con el fin de lograr solamente resultados deportivos y ganancias económicas a través del plantel de primera división y de vender a temprana edad a los chicos de las inferiores generando así un agujero negro imperceptible al principio pero de enormes pérdidas en el futuro.
Un futuro en el que los únicos que ganarán son esos empresarios de paso que correrán mientras el club se hunde, con el maletín cargado de billetes bajo el brazo, buscando el primer tren que pase por la estación para alejarse y no volver nunca más.
Juan Manuel Pralong, Deportes11

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